Avrial y Flores, José María. Vista de la fachada sur del Museo Del Prado, desde el interior del Jardín Botánico. Hacia 1835. (C) Archivo Fotográfico del Museo Nacional Del Prado. Museo Nacional Del Prado, sala 101, Madrid.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento al Museo Nacional del Prado por las facilidades ofrecidas para la utilización de imágenes digitalizadas de algunas de las obras que integran su extraordinaria colección. La generosidad institucional del Museo, al poner a disposición del público y de proyectos divulgativos su patrimonio artístico en formato digital, constituye una muestra clara de su compromiso con la cultura, el conocimiento y la difusión del arte.

El acceso a estas imágenes no solo permite enriquecer contenidos y acercar el arte a nuevos públicos, sino que contribuye de forma decisiva a preservar y proyectar el legado cultural que el Museo custodia, adaptándolo a los nuevos lenguajes y canales de comunicación.

Hablar del Museo del Prado es hablar de una de las grandes instituciones culturales del mundo. Su colección, única por su profundidad, coherencia histórica y calidad artística, convierte cada visita en una experiencia intelectual y estética difícilmente comparable. Desde los grandes maestros de la pintura española hasta las obras fundamentales de la tradición europea, el Prado no es solo un museo: es un espacio de diálogo permanente entre la historia, el arte y la sociedad contemporánea.

Recomendar su visita resulta casi innecesario, pero sigue siendo obligado. Tanto para quienes se acercan por primera vez como para quienes regresan una y otra vez, el Museo del Prado ofrece siempre una mirada renovada, una lectura distinta y una oportunidad de aprendizaje y disfrute que trasciende generaciones.

Deseo realizar una mención expresa a Verónica Montes, documentalista de Museo Nacional del Prado Difusión, S.A.U., por su implicación directa en la tramitación de la solicitud, así como por la profesionalidad, eficacia y amabilidad demostradas en todo el proceso.

En un entorno institucional de la complejidad y relevancia del Museo del Prado, encontrar una gestión tan rigurosa como cercana es siempre digno de reconocimiento. Su atención ha facilitado enormemente el desarrollo de este proyecto y refleja el alto nivel humano y técnico de los profesionales que trabajan en torno al Museo.

Este agradecimiento no pretende ser un mero trámite, sino el reconocimiento sincero a una institución y a unas personas que entienden que la cultura crece cuando se comparte.

Mi gratitud, por tanto, al Museo y a su equipo, con el deseo de que iniciativas como ésta contribuyan a acercar el arte y el patrimonio cultural a la sociedad en su conjunto.